viernes, 18 de abril de 2008

Aterrizaje forzoso


Se cumplen 10 años de Honestidad Brutal, una cinta que sin dudas marcó un antes y un después en mi universo musical. Por aquellos tiempos debo reconocer que no poseía mucho dinero, por no decir nada, y me costó bastante ahorrarme el precio para poder darle oídos como es debido. Fue finalmente en el desaparecido Tower Records de Av. Santa Fe y Riobamba donde conseguí mi copia fiel. Recuerdo que ese día llegué muy tarde a casa, y sin molestar a mi hermano, que dormía al lado mío, conecté los auriculares al equipo y me acosté. PLAY. El principio de todo. Escuchar los primeros acordes de El Día de la Mujer Mundial fue una revelación. Sentí que esa música era algo importante, que no estaba grabada de cualquier modo, que sonaba ciertamente verdadera. Jamás me pasó eso de considerar que cada tema que empieza es superior al anterior, y no era el primer disco de AC que escuchaba, pero en este caso fue así. Todavía puedo recordarme tirado en la cama, en la oscuridad de la habitación, sintiendo el sonido Empire Burlesque de Clonazepán y Circo atravesarme como descarga eléctrica, con su claridad sobre nuestra argentina de los últimos 30 años, (condensada en tres minutos). Demasiado? tal vez, pero la herida, todavía, no era mortal. Qué más? el resto del lado UNO, desde Son las Nueve revelando el espíritu brutal de la obra: sangre en los surcos, hasta Paloma, sonando imprescindible desde el comienzo, con ese arpegio denso e inconfundible y esas frases que se recuerdan para siempre, en otro instante más de interrupción absoluta del tiempo. Después de oír Paloma es difícil componerse, máxime si continuamos Con Miguel… llorando de emoción desde el cielo. Sin darme respiro el lado DOS y No tan Buenos Aires. AC una vez contó que cuando la pasaron en el estudio alguien le preguntó: ¿Alguna vez viste a un tipo de cien kilos y cuarenta años llorando por una de tus canciones? Le contestó que no y le señalaron a uno ahí tirado. Más poesía y más Fradley hasta llegar a una cumbia fina que era su Propia Trampa y también resultó la mía, solo recuerdo que dolía. Igualmente la segunda parte es mejor y hay que seguir hasta el final, me dije, me dirá en unos años. Y entonces seguí y de las imprescindibles (casi todas) me quedé por puro capricho (o no) con Negrita, Aquellos Besos y No Son Horas. Luego el FINAL a puro Pappo, no sin antes visitar al maestro Expósito, recitar Corcovado y brindar con Maradona. Algo más? el resto de la vida sabiendo que ESTE es un disco MAYOR, quizás el último registrado en un estado de gracia absoluto. La honestidad no es una virtud, es una obligación. No es poco decir en esos/estos tiempos. HB: disco FUNDAMENTAL. Es preciso entenderlo para apreciarlo y resulta obligatorio escucharlo bien para comprenderlo. La próxima estación es opcional. AC nos dijo que CONTINUARA, así que yo, de momento, le creo.

Los Aviones, tomada de la prueba de sonido previo a los recitales de los días 7, 8, 15 y 16 de diciembre de 1999 en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires.



3 comentarios:

Koi Cciatranne dijo...

Su disco más glorioso, sin duda alguna.
Glorioso tanto como puede serlo un disco.

Beto dijo...

Me quede volando en esas palabras tan emotivas de AC. A 10 años de HB lo recuerdo como si hubiese salido ayer, que pedazo de disco!!!

Anónimo dijo...

Responsabilidad,esa es su forma de HONESTIDAD brutal.
La capacidad de compartir toda su escencia deja ver la felicidad que provoca en usted dar(de a poquito)un pedazo de sus verdaderos sentimientos...
(como los de aquella noche,en la parte superior de la camacucheta).